Administrator
Senegal conquistó la Copa de África de Naciones (CAN) por segunda vez en su historia al ganar 1-0 en la prórroga al anfitrión Marruecos que vivió una noche especialmente dolorosa en Rabat.
Pape Gueye anotó con un soberbio tiro cruzado a la escuadra el único gol del partido en el inicio de la prórroga (94') después de que Brahim Díaz fallara en el descuento del partido (90+13') un controvertido penal que tuvo el choque detenido durante unos diez minutos. El tanto motivó incluso una breve retirada del campo de los jugadores senegaleses, indignados por la decisión del árbitro.

"Felicidades a Senegal, aunque es triste la imagen que dimos al mundo del fútbol africano, con todo eso que pasó", lamentó el seleccionador de Marruecos, Walid Regragui.
Hinchas senegaleses intentaron incluso saltar al césped en esos momentos, mientras en la tribuna de prensa se daban también episodios de disputa y tensión entre periodistas.
Poco antes, en el 90+2, a Senegal se le anuló además un gol de Ismaïla Sarr por una falta dudosa de su compañero Abdoulaye Seck sobre Achraf Hakimi.
Finalmente y a instancias de la estrella nacional Sadio Mané, Senegal decidió volver al terreno de juego tras su retirada inicial para que el choque pudiera terminar. Brahim Díaz, que tuvo en sus botas dar el trofeo a los locales, envió demasiado tímidamente su tiro, con un estilo panenka fallido. El arquero Edouard Mendy lo detuvo con facilidad.
El jugador del Real Madrid, máximo anotador de la Copa de África con cinco dianas, quedó al borde de las lágrimas mientras Senegal se debatía entre la euforia y la perplejidad.
En ese clima anímico empezó la prórroga y Senegal lo aprovechó: en un contragolpe perfectamente gestionado, Pape Gueye se fue como una flecha, pisó área y envió un potente tiro cruzado. La esférica fue directo a la escuadra, con el que batió en el 94 a Yassine Bounou "Bono", que hasta ahora solo había recibido un gol en todo el torneo.
El propio Bono mantuvo en los noventa minutos reglamentarios a su equipo dentro del partido, con intervenciones muy meritorias, especialmente ante Pape Gueye, elegido hombre del partido.
"Lo dimos todo, no hicimos trampas. Fue un partido muy difícil, pero estábamos decididos a ganar aquí, en este bello país, que tiene unos hinchas increíbles. Senegal es campeón de África, ¡estamos felices!", declaró Gueye a la televisión francesa M6.
Fue suficiente ya que en el resto de la prórroga el marcador no se movió y los Leones de la Teranga ganaron así su segunda Copa de África, después de la edición de 2021 (desplazada a 2022 por la pandemia).
Marruecos, semifinalista del último Mundial, se quedó así con la miel en los labios al no poder reverdecer sus viejos laureles en el fútbol africano. El equipo solo ganó esta competición en el pasado en una ocasión, en el ya lejano 1976, por lo que se quedó frustrado por la grandísima ocasión desperdiciada.
El estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, en una noche lluviosa, terminó viendo cómo la esperada fiesta marroquí se convertía en drama nacional y en un festejo de Senegal.
Hasta ahí, todo la Copa de África había resultado exitosa para Marruecos, orgulloso de su capacidad organizativa, del estado de los terrenos de juego y brindando un torneo cercano a los estándares europeos, al contrario que en anteriores ediciones.
Todo un aval a cuatro años y medio de que Marruecos sea uno de los coorganizadores del Mundial 2030, junto a España y Portugal.
Con 121 goles, esta Copa de África fue además la más prolífica de la historia. Y el último de esos tantos, el de Gueye bajo la lluvia de Rabat, pasará a la historia por decidir una de las finales con un guión más inesperado que se recuerda en mucho tiempo.